lunes, 21 de julio de 2008

Recomposición colonial y la lucha por los símbolos (I)

Ocurrió el 16 de abril de 1932, natalicio de José de Diego. Don Pedro Albizu Campos, Presidente del Partido Nacionalista, se dirigió a un grupo de simpatizantes en la Plaza de Armas del Viejo San Juan. Allí y entonces, Albizu Campos denunció que la Asamblea Legislativa se proponía adoptar la bandera monoestrellada como emblema oficial del gobierno colonial de los Estados Unidos en Puerto Rico. Tras denunciar el inminente acto, Albizu Campos caminó con un nutrido grupo de seguidores al Capitolio, para impedir lo que ellos consideraban una afrenta a su ideario político y a la nacionalidad puertorriqueña.

En el campo de la Historia y otras disciplinas se utiliza con frecuencia un concepto que se conoce como “recomposición hegemónica”. El mismo se refiere a la habilidad de una nación o imperio para mantener su control sobre otros pueblos – su hegemonía – mediante modificaciones a los mecanismos que usa para ejercer ese control, a los fines de fortalecerlo y preservarlo. Las circunstancias cambian pero el sistema de control, en su esencia, procura permanecer. El imperio se auto-perpetúa.

Se ha afirmado que Puerto Rico es la más antigua colonia en existencia. Desde nuestros orígenes, los puertorriqueños hemos vivido bajo la hegemonía de dos imperios: el español durante los primeros cuatrocientos años, y el estadounidense durante más de un siglo. Partiendo de las premisas sentadas en estos primeros tres párrafos, les invito a reflexionar sobre lo que llamaré la “recomposición colonial” del régimen imperante en Puerto Rico. En otras palabras, les propongo visualizar la historia contemporánea de nuestro País desde otra perspectiva, en la cual el régimen colonial evoluciona y se acomoda a las circunstancias cambiantes en la vida del pueblo puertorriqueño, con miras a preservar su existencia. La colonia también se auto-perpetúa. Pasemos ahora a otro nivel.

Si mis premisas son correctas, la situación de dominio colonial que hemos vivido a lo largo de nuestra historia ha discurrido, esencialmente, por dos caminos. El primero lo ha sido el de modificaciones al sistema social, político, militar y económico que sostienen al régimen. Por esa vía, las recomposiciones colonial y hegemónica caminan juntas, pues los cambios se originan desde la nación o imperio dominante. En tiempos de España, el ejemplo más claro lo sería la Real Cédula de Gracias de 1815 (el “segundo piso” de José Luis González), probablemente el evento histórico más decisivo en la Historia de Puerto Rico, junto con el Descubrimiento en 1493 y el Cambio de Soberanía en 1898. Bajo los Estados Unidos, los ajustes han sido más frecuentes: las leyes Foraker, Jones y 600, por nombrar sólo algunas.

El segundo camino es el que nos toca más de cerca, porque se origina desde adentro del régimen colonial: es la lucha por los símbolos de la identidad puertorriqueña. Ese conflicto es el eje central de esta columna, pues es el producto de nuestras luchas internas como pueblo, en el que unos procuran preservar la situación colonial, mientras que otros laboran por quebrarla. Apoderarse de los símbolos nacionales permite promover, o combatir, el régimen bajo el que vivimos.

Consideremos el deporte de las peleas de gallos. Sí, las peleas de gallos. A finales del Siglo XIX y ya en el ocaso del dominio español, el líder autonomista Luis Muñoz Rivera menospreció ese pasatiempo popular, al considerarlo vulgar. Bajo el gobierno de los Estados Unidos, sin embargo, Muñoz Rivera impulsó legislación para legalizar las peleas de gallos, que habían sido proscritas por la nueva metrópoli. El Cambio de Soberanía de 1898 hizo del deporte gallístico un símbolo de resistencia contra el régimen colonial.

Consideremos a Betances. Sí, a Don Ramón Emeterio Betances Alacán. El inspirador del Grito de Lares falleció en el exilio impuesto por el régimen colonial español, precisamente en el París de 1898, donde se consagra el Cambio de Soberanía. A las ideas revolucionarias de Betances le dio la espalda el liderato autonomista puertorriqueño que buscaba un acomodo con España, hasta culminar con la Carta Autonómica de 1897. Ese mismo liderato autonomista, transformado en la Unión de Puerto Rico bajo el dominio estadounidense, es el que gestiona a partir de 1913 el traslado a nuestro País de los restos de Betances, gesta que culmina en 1920 en medio de homenajes y pompas fúnebres. El proscrito del ayer fue transformado también en símbolo de resistencia, contra el régimen colonial vigente.

Durante las primeras décadas del Siglo XX, la nación puertorriqueña se valió de sus símbolos para enfrentar la recomposición hegemónica de los Estados Unidos. A los ejemplos ya vistos del deporte de gallos y el recuerdo de Betances se unieron otros, como la preservación del idioma español y de nuestras tradiciones durante el proceso de “americanización”, impulsado principalmente desde el sistema de educación; la “recuperación” de nuestro nombre, después de más de treinta años durante los cuales los Estados Unidos nos llamó “Porto Rico”; la lucha, ejemplificada por el episodio narrado al principio de esta columna, por preservar la monoestrellada como emblema de liberación patria.

La entrada al escenario político de Pedro Albizu Campos y Luis Muñoz Marín cambió el panorama puertorriqueño, para dar paso a los ciclos de recomposición colonial que persisten, hasta nuestros días. Pero eso lo veremos en mi próxima columna.

1 comentario:

RONBOTHUNTER dijo...

WHEN THE FEDERAL GOVERNMENT OPPOSES YOUR RIGHT TO BE FREE!!

Puerto Ricans, whether they are called Independents (independentistas), Patriots or Nationalists or Freemen, who desire to be free, must always know that the federal government, here in the States has no “subject matter jurisdiction” over the person, case or location and should be challenged to proof it. These are magic words to learn when in Federal Court for desiring freedom for your/our Country.

You won’t be told this in court but: All jury members, judges, attorneys, and employees working in federal court, must reside in federal territory to legally be a federal juror or touch your case or they can be commercially sued, disbarred and financially ruined for violating your constitutional rights etc.

Your God given right to be free is not wanted by the USA, it will oppose your desire for independence and freedom, because the Federal USA is a profit based Corporation.

The Federal Government is a District of Columbia “Corporation”, as are all the States of the USA. What you know of as the USA, is NOT a Republic, but a multi-based Corporation acting as a Country. These Corporations were formed for the benefit of the real owners. Since June of 1933, everything since then, is under Contract law or commercial law, aka Admiralty law, to benefit your masters in power.

The Federal Government owns Puerto Rico as an ASSET, because it is a slave colony—whether you like the idea or not. But the Federal Government takes orders from those who own and run this (Corporation) Country, but are not of this country. The International Bankers, who really own the corporations called the USA and also the Federal Reserve, will let the slaves of PR be free, only if enough real men of Boricua blood wish to be free, by reserving their rights under the Constitution. Their books will be adjusted and we will be free.

The answer to your freedom lies in your Constitutional rights --- To win --You must always reserve your constitutional, commercial rights and know what they are and how to do so.

A Puerto Rican without a desire for independence and/or freedom from alien control has no heart and soul of a man.

The fact that the public does not know that we are NOT free, makes no difference, to the desire to be free. The PR that wants Statehood is a Gringito, who has no soul of a man left in his traitor's heart. Freedom is happening all over the world and yet we allow Gringitos to kill our right to be free.

A Gringito is a non-Anglo THING, IT is not really a “person”, just like a mass murderer is more like an animal than a person, who internally is so inferior, that he desires to be what he can not be—thus Gringito means little gringo.

The Gringito is like an Uncle Tom to blacks or a collaborator and traitor to many others. To us he/she is all three and much worst. The “It or thing” I call Gringito, is the enemy of freedom -- all thru out HUMAN history.

We allow the Alien Invaders to kill, harm, abuse, rape, and scam us and yet the Gringito wants to give our Country away.

This abuse must end. No man or woman is a real Man or real woman who is too scared to fight for their souls and be free. If you listen to the Gringito, you will lose your soul.

Thru out eternity, humanity owes its freedom from slavery, ONLY TO BRAVE SOULS who fought and DIED for your right to be free.

The fight will NOT succeed if you don't fight the Gringito enemy/traitor/collaborator at home first. He is there next door and claims he is a real man and tries to give you many excuses of why PR can't be a free Country.

To give away your/our/my Country is not a right of alien invaders, visitors or foreigners with NO Puerto Rican Blood.

The right to vote on THIS ISSUE should NOT be given to NON-Puerto Ricans.

The fight for the independence of Puerto Rico is now non-violent and will be won in the hearts of real men around the World.

The Ronbothunter,

A proud freedom loving Puerto Rican.

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