domingo, 26 de octubre de 2008

El “efecto Medusa”

Los eventos que vive el País en estos días (2008) son de tal magnitud e importancia, que compelen a abordarlos de inmediato y sin necesidad de esperar por “el juicio de la historia”. El reciente arresto del poderoso senador Jorge de Castro Font se convierte en un indicio adicional del asombroso parecido entre la política puertorriqueña... y la mitología griega. Vamos a explorar el “efecto Medusa”.

En términos muy simples, la mitología griega narraba y explicaba el gobierno y el control de los dioses y otras criaturas fantásticas sobre los seres humanos. Esta no es la primera vez, por supuesto, que utilizo la mitología griega para discutir los fenómenos políticos que experimenta nuestro País. En “Entre las fauces de Cronos”, planteé que las acusaciones del gobierno de los Estados Unidos contra el gobernador Aníbal Acevedo Vilá era evidencia de que, igual que el mitológico dios Cronos, los Estados Unidos estaban devorando a sus propios hijos: el Partido Popular Democrático y el mito de “pacto entre pueblos” que por años ha legitimado al Estado Libre Asociado.

Medusa, como tal vez el lector recuerde, era una de esas criaturas mitológicas. Con su cabeza llena de serpientes en lugar de cabello, tenía el poder de convertir en piedra a todo aquél que la mirase a los ojos. Se trataba de una muerte instantánea.

El efecto Medusa es parte de la política puertorriqueña, en su relación con las instituciones de gobierno de los Estados Unidos, muy en particular con el Negociado Federal de Investigaciones (mejor conocido como el FBI) y la Fiscalía federal estadounidense en Puerto Rico. José Granados Navedo, Freddy Valentín Acevedo, Edison Misla Aldarondo, Nicolás Nogueras Cartagena, Aníbal Marrero Pérez, Juan Manuel (“Mane”) Cruzado Laureano, son sólo algunos de los que han mirado a Medusa y visto petrificarse sus carreras políticas, permanentemente. El lector observador se percatará que casi todos los nombrados ocuparon puestos de gran poder y prominencia, especialmente en la Asamblea Legislativa, y que casi todos fueron destacados líderes dentro del anexionismo boricua. Se percatará además de que por ese trance discurren en estos instantes Acevedo Vilá y De Castro Font, “casualmente” en un año eleccionario.

Un vistazo a los procesos instados por la Fiscalía federal y el FBI contra Acevedo Vilá y De Castro Font durante este año 2008, pone en evidencia cómo se desarrolla el efecto Medusa. Siempre se inicia con cada vez más intensos “rumores” filtrados a los medios informativos, de que tal o cual figura política está siendo “investigada por las autoridades federales”. En ocasiones, ello ha sido suficiente para petrificar la carrera de un político incumbente (Marrero Pérez, quien renunció al Senado y a la vicepresidencia de ese cuerpo, a raíz de rumores de que era sujeto de investigación), o de contribuir a la derrota de un aspirante a la gobernación (Carlos Ignacio Pesquera Morales). A los meros rumores, allanamientos o acusaciones formales por “las autoridades federales”, le siguen las rutinarias “exhortaciones” de otros políticos o figuras públicas a que las llamadas “tarjetas” de la investigación renuncien a sus carreras y se dediquen a defenderse. A su vez, las “tarjetas” luchan por salvar sus carreras políticas del efecto Medusa, proclamando su presunción de inocencia.

La clave en este drama que se repite una y otra vez, es que tanto el PPD como el Partido Nuevo Progresista se han valido de los procesos federales contra sus adversarios para avanzar sus intereses, para luego pasar a reclamar persecución política en su contra cuando son ellos los investigados o acusados. La verdad subyacente, la que no se habla, es que la clase política puertorriqueña, siguiendo el ejemplo estadounidense, históricamente se coloca en posiciones vulnerables al depender, por un lado, de grandes sumas de capital privado para financiar sus campañas políticas y, por el otro, al aprovechar en ocasiones las posiciones de poder para servirse a sí mismos.

El efecto Medusa sobre Acevedo Vilá responde no sólo a la figura del gobernador solamente, sino al PPD como institución política. Como han señalado varios analistas de la escena pública, al acusar al gobernador por cargos relacionados a la recaudación de fondos para campañas electorales, el gobierno de los Estados Unidos en efecto está, como se dice en el campo, “tirando a la yugular” del partido oficialista, al mandar un mensaje de advertencia a los contribuyentes actuales y potenciales del PPD. No es, pues, de sorprender los rumores de problemas monetarios en la campaña del PPD a pesar de que siendo el partido de gobierno, es el que usualmente tiene la ventaja en la captación de donativos de campaña. Ello tiene el efecto de privar al PPD de los recursos que necesita para hacer una campaña electoral efectiva. De Castro Font enfrenta la misma disyuntiva, mientras lucha por salvar su carrera política.

Conforme a la mitología griega, Medusa finalmente sucumbió ante la espada del héroe griego Perseo, quien logró decapitarla valiéndose de un espejo. En este punto en particular, difícilmente la política puertorriqueña coincida. La hegemonía del gobierno estadounidense ante la situación colonial que vive Puerto Rico es de tal magnitud, que es de esperarse que nuestros políticos prefieran apostar a su buena suerte, evitando en lo posible a Medusa para no ser convertidos en piedra.

No hay comentarios: