domingo, 18 de diciembre de 2011

“2012”

Puerto Rico atraviesa por una aguda crisis económica.  Mientras tanto, las luchas intestinas de poder retuercen de dolor al oficialista Partido Nuevo Progresista y al opositor Partido Popular Democrático.  En medio de esta vorágine, resulta revelador que el PNP esté planteando aumentar el número de jueces de nuestro Tribunal Supremo de 7 a 9.  Este proceder por el partido oficialista, no obstante contar ya con una mayoría de 4 a 3 en ese foro, dice tanto sobre el pasado, como sobre el futuro.
Conforme planteé en tres columnas publicadas en julio de 2008 (“Ideología suprema”, partes 1, 2 y 3), uno de los aspectos históricos fundamentales de las elecciones generales de 2008 – quizás el más importante – lo fue la oportunidad que brindaba al anexionismo de controlar el voto mayoritario en el Tribunal Supremo, tras medio siglo de minoría.  Y no cabe duda que el anexionismo conoce la importancia histórica de regresar a ser mayoría en el máximo foro judicial del País.  Un breve repaso a eventos recientes así lo demuestra.
Para todo fin práctico, el PNP ganó las elecciones de 2004.  Sólo la coincidencia del genio político de Aníbal Acevedo Vilá por un lado y la desgastada figura electoral de Pedro Rosselló González por el otro, salvó al PPD de la aniquilación total tras un sólo cuatrienio en el poder.  Bajo otro cuadro de eventos, probablemente el novoprogresista Carlos Ignacio Pesquera Morales se encontraría en su segundo término como gobernador, o José Alfredo Hernández Mayoral en su primero.
Lo cierto es que tras las elecciones de 2004, en las cuales recuperó el control de la Asamblea Legislativa y la Oficina del Comisionado Residente en Washington, el PNP retornó a un nivel de control gubernamental muy similar al que disfrutó durante los ocho años de Rosselló González en la gobernación (1993-2000).  Ello incluyó, por supuesto, el tener la última palabra con respecto a las personas nominadas por el gobernador Acevedo Vilá para el gabinete ejecutivo.
La lucha de poder dentro del PNP entre el derrotado ex-gobernador Rosselló González y el victorioso Comisionado Residente Luis Fortuño Burset, sin embargo, permitió al gobernador Acevedo Vilá un cierto margen de maniobra que le valió poder llenar las vacantes de su gabinete, incluyendo las secretarías de Salud, Estado y Justicia.  Mas cuando de llenar las vacantes del Tribunal Supremo se trató, la habilidad de Acevedo Vilá para explotar la división del PNP sufrió una decisiva derrota.
Tal y como apuntáramos anteriormente (“Ideología suprema”, parte 3), la cláusula constitucional que limita el término de los jueces del Tribunal Supremo a la edad de 70 años ocasionó que bajo el mandato de Acevedo Vilá se suscitaran vacantes en las plazas ocupadas por los anexionistas Baltasar Corrada del Río (en el 2005) y Francisco Rebollo López (en el 2008).  El inesperado fallecimiento del estadolibrista Jaime Fuster Berlingeri en el 2007, contribuyó a la anómala situación de tres vacantes en el máximo foro judicial del País.
Y es aquí donde se aprecia en toda su extensión la interesante dinámica histórica que hoy vivimos.  A pesar de reconocer la necesidad de llenar esas vacantes y de anunciar que así lo haría, el gobernador Acevedo Vilá nunca nominó tan siquiera a un candidato como Juez Asociado.  Quien tanto éxito tuvo en llenar puestos de su gabinete, no se tomó la molestia de tan siquiera retar al PNP con la nominación de abogados de cualidades impecables al Tribunal Supremo.  Y la explicación para ese mutismo por parte de Acevedo Vilá es una sola: que no obstante los conflictos dentro del anexionismo, existe en ese movimiento una clara consciencia histórica de la importancia que, para su ideal, significa controlar ideológicamente el Tribunal Supremo.
El retorno del PNP al control del Poder Ejecutivo marcó un cambio dramático en el tranque que mantuvo al Tribunal Supremo funcionando con sólo cuatro jueces.  Apenas días después de haber sido juramentado, el nuevo gobernador Fortuño Burset nominó al unísono a los abogados Rafael L. Martínez Torres, Mildred G. Pabón Charneco y Erick V. Kolthoff Caraballo para las plazas vacantes.  Los tres nominados fueron confirmados a renglón seguido y sin mayores contratiempos por el Senado novoprogresista.
Esa misma consciencia histórica del anexionismo sobre el control del Tribunal Supremo de Puerto Rico, es lo que ahora explica su intención de aumentar el número de jueces de dicho Foro a 9, a pesar de ya contar con una mayoría de 4 a 3.  Es además el mejor indicio de que, pese a su aplastante triunfo electoral de 2008, el PNP del gobernador Fortuño Burset de cara a las elecciones de 2012, se parece mucho al PPD del entonces gobernador Rafael Hernández Colón (1973-1976) en camino a las elecciones de 1976.  En términos proporcionales, el margen de victoria de Hernández Colón en 1972 es comparable al de Fortuño Burset en 2008, resultando ambos candidatos favorecidos por más de un 50% del electorado.  Además, ambos gobernadores han tenido que enfrentar una seria crisis económica que necesariamente incide sobre sus posibilidades electorales.  La cómoda ventaja con que triunfó el PPD en 1972 se esfumó en 1976.
En días recientes, se estrenó una película llamada “2012”, presuntamente basada en una antigua profecía que vislumbra la llegada del Apocalipsis en ese año que, casualmente, es eleccionario.  En lo que al control del Tribunal Supremo concierne, es obvio que el PNP no va a esperar al 2012 para comprobarlo.

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